
Imagina un mundo donde los dioses existen, existen de verdad. Los dioses canalizan sus poderes a través de sus seguidores mas fieles y gracias a ello consiguen realizar milagros y sortilegios de todo tipo. Si rezas a un dios, y le haces una petición, puede que te sea concedido… pero ten cuidado con ello, porque seguramente el dios exija un precio a cambio.
Imagina también que te encuentras en una ciudad europea a finales de la Edad Media, y vives y trabajas inmerso en los deberes y preocupaciones de un gremio. Has realizado los votos de lealtad al Maestre del Gremio y tratas al resto de artesanos, oficiales y aprendices como si fueran tu familia.
Sigue imaginando e imagina, que aparte del gremio, hay unos clubes o asociaciones, al margen de los trabajos gremiales, cuya existencia es conocida, tolerada y a veces promovida por los Maestres de los Gremios, pero sin embargo se desconoce la identidad de sus integrantes: las logias. También existen algunos de estos clubes que surgen esporádicamente, que no son supervisados por los Maestres de los Gremios, y que normalmente suelen ser una amenaza para la plácida sociedad: las sectas.
Puestos a imaginar, imagina que los impulsos e instintos sexuales han desaparecido y la reproducción se realiza de forma mas o menos controlada por una de esas logias autorizadas, y que el proceso de reproducción se reduce, básicamente, a ingerir una poción mágica junto a la pareja designada.
Para ir terminando de imaginar, imagina que a tu alrededor hay artefactos y maquinaria propios de una época victoriana fantástica, alimentados con vapor y magia a partes iguales, y que el conocimiento sobre ellos y sus principios se ha ido perdiendo con el paso de las décadas.
Por ultimo, imagina que todo esto lo ubicas en una isla en el medio del océano y el resto del mundo conocido se sitúa entre los años 5000 y 1000 AC.
Acabas de imaginar el mundo de Arnethion.
Arnethion se asienta en un mundo fantástico donde, aparte de las referencias mencionadas, no tiene mas parecidos con la realidad.
Arnethion se centra, por el momento, en la sociedad descrita antes: denominada Bramshai. Según el desarrollo de las partidas y las decisiones de los jugadores se entrará, o no, en contacto con otras culturas y civilizaciones.
El pueblo Bramshai es una sociedad muy avanzada tecnológica y socialmente para el momento de la historia donde se ubica, pero como todo lo bueno, también tiene su parte negativa.
Los Bramshais adoran a una diosa desterrada por sus iguales. Esta diosa desdeñó a los otros dioses y liberó las corrientes de la magia sobre el mundo. Así liberaba a las criaturas que poblaban el mundo de la férrea dictadura con la que regían los dioses el acceso a la magia, que hasta ese momento solo la otorgaban a sus fieles mas destacados. Sin embargo, esas corrientes de magia eran, y aun lo son, tan poderosas que ningún ser podía acceder a esa energía en bruto sin ser desintegrado en el proceso. Además, la diosa, Bradema de nombre, otorgó a su pueblo el don del conocimiento, permitiendo que el pueblo Bramshai alcanzara cotas de iluminación y erudición fuera del alcance de los demás seres que poblaban el mundo.
Esto fue motivo de persecución, tanto por el resto de los dioses, como por sus fieles, provocando el llamado "Éxodo de los mil llantos" en el que los Bramshais se exiliaron rumbo a una isla que Bradema levantó en medio del océano, para que tanto ella como su pueblo residieran en paz.
Allí, en la isla, a la que llamaron Umbralis, su civilización prospero y se desarrollo durante siglos, pero diversos sucesos y accidentes provocaron la recesión tecnológica y social, hasta que el progreso que habían experimentado se detuvo, y comenzó a ir marcha atrás.
En este punto es donde se dan cita nuestras partidas, es el momento de la decadencia y declive de Umbralis y los Bramshais, acuciados por la terrible endogamia que acosa a la población, el aislamiento de todos estos siglos, y el abandono del culto a su diosa, rodeados de tecnología cuyos secretos ya nadie conoce y pocos son capaces de usar... tendrás tu oportunidad de provocar un nuevo amanecer del pueblo Bramshai, o su definitivo hundimiento en las arenas del tiempo.
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